Tobarra, Nuestro Pueblo


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Tobarra se encuentra en el confín de la Mancha, a sólo 50 kilómetros de Albacete y 90 de Murcia.

 

De origen remoto, vestigios neolíticos muestran un poblamiento muy temprano, Tobarra fue lugar de paso entre levante y la meseta. Por Tobarra pasaba la calzada Romana que unía Cartagonova con Complutum (Alcalá de Henares).

 

En época árabe se construyó el Castillo, cuyas ruinas todavía son visibles en el Cerro de la Encarnación, la torre del Castellar en Sierra y una red de regadío que convirtió a la huerta de Tobarra en un auténtico vergel, único en La Mancha.

Torre del Castellar. Pedanía de Sierra (Tobarra, Albacete). Fuente: http://listarojapatrimonio.org
Torre del Castellar. Pedanía de Sierra (Tobarra, Albacete). Fuente: http://listarojapatrimonio.org
Santuario de la Encarnación. Fuente: www.inforural.com
Santuario de la Encarnación. Fuente: www.inforural.com

Posteriormente, en época Cristiana, se elevó el Santuario de la Encarnación, en lo alto del cerro del mismo nombre. Un lugar idílico desde el que se pueden contemplar las mejores vistas de Tobarra y su vega. Entre los siglos XVI y XVII se construyen la Iglesia de la Asunción y el Convento Franciscano de San José (donde actualmente se guarda el Descendimiento todo el año), y posteriormente la Iglesia de la Purísima (actual "Museo del Tambor"), y las Iglesias de San Roque, San Antonio Abad y la Ermita del Calvario.

Sin duda lo que distingue a Tobarra es la Semana Santa. Esta celebración, que consiguió el título de Interés Turístico Nacional en 1988, cuando apenas unos pocos pueblos y ciudades lo habían conseguido, es la más característica de la localidad, y en ella lo más destacable es la simbiosis entre Tambor y Procesión.

 

El origen de la Semana Santa de Tobarra es muy remoto, los primeros documentos fidedignos demuestran la existencia de hermandades en al menos desde el siglo XVI, aunque una hipótesis baraja la posibilidad de que la predicación de San Vicente Ferrer, atestiguada documentalmente el día siguiente a Domingo de Resurrección de 1411 pudo ser el verdadero origen de la Semana Santa de Tobarra.

 

Sin duda, el toque del tambor es uno de los elementos más sorprendentes de la Semana Santa tobarreña. Aunque en el Museo del Tambor podemos encontrar algunas piezas atribuidas al siglo XVIII, realmente desconocemos el origen real del toque de Tambor en la Semana Santa de Tobarra. José María Hurtado Ríos, hijo predilecto de Tobarra, formuló la hipótesis de que con las tropas de Don Pedro Fernández de Híjar, que participó activamente en la reconquista de Murcia, llegaron pobladores del Bajo Aragón que trajeron la costumbre del toque del tambor que también tienen en aquellas tierras.

 

El tambor se toca en Tobarra en cualquier momento y cualquier lugar entre las 16 horas del Miércoles Santo y las 24 horas del Domingo de Resurrección. Comenzando con una multitudinaria "Tamborada Escolar" que llena de niños con pequeños tambores las calles de Tobarra, y finalizando en el Monumento al Tambor el Domingo de Resurrección, donde miles de tambores dejan de tocar al mismo tiempo. Ése es el colofón a la Semana Santa de Tobarra.

Tamborada escolar. Fuente: www.tobarramania.com
Tamborada escolar. Fuente: www.tobarramania.com
Fuente: www.tobarramania.com
Fuente: www.tobarramania.com

Entretanto, desde el Domingo de Ramos, desfilan 8 procesiones en las que las 15 hermandades de la Semana Santa de Tobarra ponen en la calle decenas de tronos e imágenes.

 

El contraste entre la algarabía de los tambores, que se tocan siempre fuera de la procesión, y la solemnidad de las procesiones es sorprendente y muy difícil de explicar, lo mejor siempre es venir a verlo, y sobre todo, si tienen ocasión, integrarse y disfrutar y vivir la Semana Santa de Tobarra desde dentro, saliendo en cualquier procesión o tocando el tambor, no es difícil hacerlo en Tobarra, que se caracteriza por su especial hospitalidad.

 

En la antigua Iglesia de la Purísima se puede visitar el que fuera allá por 1984 fue el primer museo del tambor del mundo, allí, además de contemplar las curiosas pinturas del edificio, podemos ver tambores de distintas partes de mundo, así como alguna muestra de la artesanía del tambor de Tobarra.

 

De las manos de los artesanos tobarreños han salido algunos de los tambores más impresionantes del mundo. Llamados, con acierto, "tambores-joya", maravillosos repujados en metal, calados a mano y bañados en oro en algunos casos. El monumento al Tambor de Tobarra se denomina "Evolución" en honor a los artesanos de la localidad que con sus manos cambiaron el viejo modelo de tambor por el tambor tobarreño actual de 14 tornos y torretas.

El tambor se toca en solitario o en cuadrilla, siendo esto último lo normal. Cada cuadrilla toca la misma marcha, siendo la marcha más típica de Tobarra el "Zapatata", aunque en estos últimos años suena con mucha fuerza la "Magdalena".

 

Las procesiones de la Semana Santa de Tobarra están salpicadas de actos y momentos únicos: el Prendimiento de Miércoles Santo, a manos de los Soldados Romanos, el Juicio a Jesús, del mismo día, la impresionante Bajada del "Paso Gordo" por las cuestas de la Encarnación la tarde de Jueves Santo, el Entierro o el alegre Encuentro del Resucitado con la Dolorosa, el Domingo de Resurrección son algunos de los más señalados.

 

Pero sin duda, el momento cumbre de la Semana Santa de Tobarra es la Bendición de Nuestro Padre Jesús, en la cima del Monte Calvario, la mañana del Viernes Santo, alrededor de las 11. En ese momento, al toque de silencio de un cornetín, miles de tambores que se arremolinan en la falda, enmudecen, y el Nazareno empieza a impartir la Bendición a los cuatro puntos cardinales, al son de la marcha de procesión "Mektub". Al finalizar la Bendición, el cornetín toca "Zapatata" y los tambores rompen a tocar al mismo tiempo. Son miles las personas que vienen de todas partes de España a disfrutar de ese momento exclusivo.

Bendición del Viernes Santo en el Calvario. Fuente: www.infotobarra.com
Bendición del Viernes Santo en el Calvario. Fuente: www.infotobarra.com

Más allá de la Semana Santa, en Tobarra se celebran en agosto las fiestas de San Roque, las fiestas de San Antón, en enero y las Fiestas Patronales del Cristo de la Antigua en mayo, además de distintas costumbres como las iluminarias de la noche de la Inmaculada Concepción, o el Carnaval.

 

La gastronomía de Tobarra es rica, en variedad y en calidad. Si tienen ocasión deben probar los embutidos de las distintas fábricas de la localidad, los vinos de la cooperativa local, o de cualquiera de los productores que aprovechan la gran calidad de la uva "Monastrell" de Tobarra, dentro de la Denominación de Origen "Jumilla", y por supuesto, los productos de la vieja huerta de Tobarra: como las habas, famosas en toda la provincia, la ciruela, el melocotón y, sobre todo, el albaricoque, cuya variedad "Moniquí" es extraordinariamente apreciada por su tamaño y sabor. Exportándose a todo el mundo.

 

En Semana Santa, además, la gastronomía se enriquece especialmente: suspiros, magdalenas, rollos de anís, rollos fritos, bacalao frito o en salsa y el tradicional "Mojete" elaborado con tomate en conserva y atún entre otros ingredientes, y que desde siempre ha servido como alimento básico en la dieta de las cuadrillas y hermandades tobarreñas.

 

El duce más característico de Tobarra y su Semana Santa, son los "Panecicos Dulces", que se elaboran a base de pan, y un almíbar especial con canela y limón que varía ligeramente según la receta de cada familia, y que no pueden faltar en ningua casa tobarreña en Semana Santa.

 

Durante todo el año se pueden degustar las típicas "Toñas", auténtico manjar de bollería artesanal, con azúcar y miel, nueces, almendras y piñones, o el Gazpacho Manchego, el pisto con carne o el arroz y conejo con caracoles serranos, una exquisitez típica de Tobarra.

 

El término municipal contiene seis pedanías, Aljubé, Los Mardos, Sierra, Cordovilla, Santiago y Mora, que celebran diversas fiestas a lo largo del año, y varias joyas históricas, como la torre del Castellar en Sierra, el Eremitorio Visigodo de Alborajico o el paraje de "La Pilica" de Mora, y naturales, como la Laguna de Alboraj o las Entresierras. También en Tobarra se encuentran dos endemismos vegetales únicos en el mundo.

 

Se puede llegar a Tobarra a través de la A-30, entre Albacete y Murcia, que corre en paralelo con la vieja calzada romana, o por autobús, o en AVE hasta Albacete y desde allí en autobús, con buenas combinaciones desde la capital.

 

Cualquier momento es bueno para visitar Tobarra, os esperamos especialmente en Semana Santa.